Las cámaras de seguridad comienzan a utilizarse en operaciones militares. El ejército alemán en 1942 fue pionero en usarlas en conjunto con Siemens. Los primeros sistemas estaban compuestos por cámaras en blanco y negro conectadas a monitores. Posteriormente surgieron generadores de cuadrantes que permitían visualizar varias cámaras a la vez. La tecnología evolucionó desde grabadoras VHS hasta sistemas digitales modernos con almacenamiento en discos duros.
En los años 70 y 80, los sistemas CCTV se popularizaron en bancos, tiendas y espacios públicos. La introducción de la tecnología de grabación en video cassette revolucionó la industria, permitiendo el almacenamiento de horas de video. Con la llegada del internet en los 90, surgieron los sistemas de vigilancia remota, permitiendo monitoreo desde cualquier ubicación.
Hoy en día, los sistemas CCTV han evolucionado hacia soluciones completamente digitales e IP. La inteligencia artificial y el análisis de video en tiempo real permiten detección automática de anomalías, reconocimiento facial y alertas inteligentes. Los sistemas en la nube ofrecen escalabilidad y accesibilidad sin precedentes, transformando la seguridad moderna.
La tecnología de vigilancia continúa evolucionando. Los sistemas actuales integran análisis de comportamiento, conteo de personas, detección de objetos abandonados y reconocimiento de placas vehiculares. Estas capacidades hacen que CCTV sea no solo una herramienta de seguridad reactiva, sino proactiva.